La luz del sol, clave para la pérdida peso

Un nuevo estudio nos ofrece una respuesta sorprendente a por qué cuando estamos de vacaciones solemos coger más peso del deseado. Si bien es cierto que durante las vacaciones de Navidad estamos más expuestos a comidas deliciosas con respecto al resto del año, algunos estudios han demostrado que en invierno, seguimos acumulando kilos a pesar de los esfuerzos conscientes para perderlos. ¿Por qué?

El trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Alberta en Edmonton (Canadá) revela un inesperado culpable del aumento de peso durante el invierno: la ausencia de luz solar.

Los investigadores, dirigidos por Peter Light, del Instituto de Diabetes de Alberta, examinaron el efecto de la luz solar sobre las células de grasa subcutánea, o las células de grasa blanca que se encuentran justo debajo de la piel. Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Scientific Reports.

La luz del sol ‘quema’ la grasa

Light y su equipo examinaron el llamado tejido adiposo blanco subcutáneo que, como explican los autores, es el « mayor depósito de grasa en los seres humanos y un jugador central en la regulación del metabolismo del cuerpo entero ».

La grasa blanca conforma el 21% peso corporal en los hombres y el 25% en las mujeres
La grasa blanca es conocida como grasa « mala » porque almacena calorías que idealmente se queman para obtener energía. Si es disfuncional, este tipo de grasa puede provocar trastornos cardiometabólicos como la obesidad, la diabetes y las enfermedades del corazón.

Así, en un intento por ayudar a las personas con diabetes tipo 1, los expertos trabajaban en una forma de manipular genéticamente estas células de grasa blanca para producir insulina cuando se exponen a la luz. Accidentalmente, descubrieron que estas células tienden a reducirse bajo el efecto de la llamada luz azul del sol, es decir, el tipo visible de luz que aumenta la atención y el estado de ánimo durante el día.

Para probar aún más su descubrimiento, los científicos tomaron muestras de estas células de pacientes sometidos a cirugía de pérdida de peso y examinaron el efecto de la luz azul del sol sobre las células grasas.

Esto es lo que encontraron: « Cuando las longitudes de onda de la luz azul del sol -la luz que podemos ver con nuestro ojo- penetran en nuestra piel y alcanzan las células de grasa justo debajo, las gotas de lípidos disminuyen de tamaño y se liberan de la célula. En otras palabras, nuestras células no almacenar tanta grasa », aclara Peter Light.

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